Leara
Chicos. No sé si seréis muchos o si seréis pocos los que os pasáis por este blog y/o lo leéis.

No es que lo haya abandonado, ni que me haya olvidado de él. Es que voy a cerrarlo porque acabo de empezar un proyecto muy parecido con un par de amigas.

Así es cómo nos estamos publicitando:











¿Te gusta leer y no sabes qué libro comprar? ¿Has oído maravillas del último best seller, pero no te fías? ¿Sabes que a tu hermana le gustan los libros de fantasía pero no sabes cuál regalarle?

¿O simplemente estás buscando un lugar que hable tanto de las últimas novedades del mundo editorial como de si van a sacar película de tu libro favorito?

Si puedes responder "Sí" a cualquiera de las preguntas, acabas de encontrar tu lugar en la red.

Be Literature surgió de una idea, una idea que nos ilusionó a las que formamos el equipo del blog, y que no perdimos tiempo en hacer realidad.

Nuestra intención es la de crear una página que además de hablarte sobre libros, te de la oportunidad de saberlo todo sobre cualquier novedad que tenga que ver con la lectura.

¿Estás interesad@?


Así que ya saben, si les gustó KISS the LIBRARIAN! más les gustará BE LITERATURE



BE LITERATURE


Os espero a todos por allí!
Leara
"-¿Emma Hamilton?
-¿La conoces? -preguntó con tono agraviado.
-No personalmente. Creo que murió a finales del siglo diecinueve.
Mi madre entrecerró los ojos.
-Ese viejo ardid."


Este sí que me ha gustado. Y mucho, aunque no tanto como hubiera esperado. No me malinterpretéis. Es un buen libro. Lo malo es que la persona que me lo recomendó (una de la que por cierto me fío ciegamente) lo había ensalzado tanto que cuando lo leí me quedé con una pequeña sensación de vacío.
Estoy segura que eso os ha pasado un montón de veces. Por ejemplo... ¿El Código da Vinci? A veces, el exceso de publicidad es lo peor que puede pasarle a cualquier obra de arte. Pero bueno, al grano.

EL CASO JANE EYRE

En un mundo paralelo MUY parecido al nuestro, la literatura y el arte en general ha cobrado la importancia que merece. Los principales crímenes son el robo de manuscritos, la falsificación de obras de Shakespeare... Tanto es así, que incluso existe una sección en la policía para ello: Los Detectives Literarios. Sección a la que (oh! sorpresa!) pertenece la protagonista, Thursday Next.
El villano de turno, Acheron Hades, está robando manuscritos originales y sacando personajes de la literatura inglesa para luego matarlos y dejarlos tirados en calles para reírse de la policía. Thursday es la única que ha sobrevivido a un encuentro con ese psicópata y como tal, a partir de ese momento se verá envuelta en una trama tan divertida como intrigante.
A todo esto, se le deben sumar personajes realmente interesantes. El padre de Thursday, el señor Next, es un miembro prófugo de la CronoGuardia. La policía que se encarga de arreglar los desajustes espacio-temporales, está convencido de que la CronoGuardia está corrupta y está desajustando hechos históricos esenciales y él debe encargarse de solucionarlo... O Mycroft, el tío de Thurs, un inventor que crea genialidades como un CocheCamaleón o los Gusalibros.

La verdad es que después de Ponche de Ácido Lisérgico, este libro ha sido un poco un soplo de aire fresco. Lo recomiendo a todos aquellos que quieran una lectura ligera y pasar un buen rato.
ADVERTENCIA: Para leer este libro se debe haber leído antes Jane Eyre, lógico. Aunque claro... ¿Quién no lo ha hecho?
¡Aja! Si tú eres uno de los que no... ¿A qué demonios esperas?
Además, algo que aprendí con el libro es el debate que existe en la comunidad inglesa sobre la verdadera autoría de las obras de Shakespeare. No tenía ni idea de que estaba prácticamente demostrado que William no fue quien las escribió.
LO MEJOR: Los gusalibros con sus excesos de apóstrofes y los desajustes de temporales del Señor Next que siempre aparece en el peor momento de todos.
LO PEOR: Hades. Me pareció un malo malísimo un poco de risa.

Leara

He vuelto.
Sí, después de ¿cuánto? ¿2, 3 semanas? Supongo que me habréis echado de menos (aunque no creo que demasiado) El libro en cuestión que me ha sumido en tal letargo no ha sido otro que Ponche de Ácido Lisérgico del ilustrísimo señor Tom Wolfe.

No, no es lo que estoy acostumbrada a leer, lo sé, pero ya que me estuve rascando un poco las narices para los test de actualidad, pues no he tenido más remedio que chuparme un libro que no empezó con demasiado buen pie y del que he tenido que hacer una recensión de 16 páginas.

Este libro me ha decepcionado/aburrido tanto que no podréis odiarme cuando me limite a hacer un copy/paste de mi RECENSIÓN nada objetiva (desde cuando una de mis críticas lo son). Aunque por otro lado es bastante amena.


PONCHE DE ÁCIDO LISÉRGICO



Estoy tan segura de que no he sido la única que en más de una ocasión del libro ha echado mano del móvil para intentar telefonear a su camello que incluso sería capaz de hacer una locura y apostarme cualquiera de mis libros que tengo en la estantería. Lo único malo de todo esto, -o posiblemente lo mejor, si lo miramos desde una perspectiva sana y racional –es que nunca he tenido ni el tiempo ni el interés de hacerme con tal número, a pesar de que en estas últimas semanas Wolfe ha hecho que me arrepienta mucho de eso.
El terminarme este libro se convirtió en algo demasiado personal, Wolfe no iba a convertirse en un Tolkien más en mi cortísima lista de escritores que han conseguido vencerme. A pesar de las largas cabezadas que el libro me ha producido, de lo interesante que de repente se volvió el vuelo de la mosca o de que incluso las páginas se empezaron a deshacer entre mis manos, literalmente, conseguí acabármelo, con más pena que gloria, todo hay que decirlo, pero acabado al fin y al cabo.
La mayor desilusión que me he llevado con él es que en las primeras cuarenta páginas Wolfe promete un relato excitante de sexo, drogas y rock and roll, algo para lo que siempre saco tiempo y ganas, pero lo único que te da es drogas, drogas, drogas y alguna que otra canción vieja de Bob Dylan. La ilusión con la que se empieza el libro va menguando progresivamente a medida que comprendes que más que un libro sobre la libertad, la revolución o, incluso, sobre un tipo pirado pero que fue un genio, no son más que las andanzas de un grupo de piojosos demasiado colocados de LSD como para saber siquiera cuantos ojos tienen en la cara.
Aunque quizás esté siendo demasiado dura y poco objetiva, ya destriparé bien y a gusto el libro en mi blog. La primera dificultad viene en cómo debo juzgarlo. ¿Debo guiarme por su forma de novela y guiarme por los patrones que uso para la novela? O, y me da que tendré que hacer un esfuerzo y guiarme por esta, ¿no perder nunca de vista que es un relato periodístico con más adorno del estrictamente necesario?
Ponche de Ácido Lisérgico o The Electric Kool-Aid Acid Test, no sé que se andarían fumando los traductores cuando titularon en español el libro, es una obra que, como mínimo, te entra por los ojos. Una portada de un amarillo chillón y con el dibujo de un autobús recién sacado de un episodio de Los autos locos lleno de colores y formas extrañas.
Mi primera opción de la lista para el trabajo era La Canción del Verdugo. Algo que tenía el mismo título que uno de los mejores arcos argumentales que alguna vez haya escrito Marvel tenía todas las papeletas de convertirse en objeto de mi interés, hasta que alguien me sugirió amablemente que devolviera el libro al sitio de dónde había salido sino quería morir de aburrimiento. Y a partir de entonces la elección del libro se convirtió en “la caza del primer libro que haya en la tienda”. La mujer de la caja incluso empezó a mirarme mal, la clienta detrás de mí no hacía más que toser de una forma un tanto sospechosa y cuando ya estaba a punto de salir de la tienda escuché: “Espera, sí, tenemos ese libro en la otra tienda”. Y yo, inocente de mí, salí de allí más feliz que una lombriz.
«Un libro asombroso. Es al movimiento hippie lo que Los ejércitos de la noche, de Norman Mailer, fue para los movimientos de protesta contra la guerra de Vietnam», decía un tal C.D. Bryan del The New York Times en la contraportada. Y yo le creí ciegamente. De hecho me sentía bastante afortunada. La vida de Ken Kesey autor de Alguien voló sobre el nido del cuco, debía de ser bastante interesante y más si se le sumaban persecuciones del FBI y ese aire tan bohemio y libre al que se asocia el movimiento hippie. Un golpe de suerte, como dirían algunos. Un golpe de suerte que me duró exactamente 216 páginas.
El principio del libro es bastante bueno.
Tom Wolfe comienza directamente sumergiendo al lector en una escena tan rápida y desorientadora, que ni siquiera es capaz de reaccionar cuando la escena ya ha cambiado un par de veces más y los personajes empiezan a desbordarle. Sólo quieres leer, seguir adelante, intentar comprender.
¿Que Ken Kesey ha hecho qué?
¿Que los “Alegres Bromistas” son quienes?
¿Que de verdad viven con un autobús pintado de colores fosforitos y lleno de cables por todos lados? ¿Por qué?
Si tuviera que explicar sencillamente qué ha sido para mí este libro, no sería muy fácil. Un símil fácil que hasta yo sería capaz de comprender: una noche de juerga con las amigas. Por raro que suene así es, e incluso hasta tiene su lógica.
En este pequeño teatro, Tom Wolfe haría el papel de camarero amigable con intenciones ocultas que hay en todos los bares. Tras la barra, vería acercarse a sus próximas presas. “Tomad chicas, a esta ronda invito yo”. Y cuando te quieres dar cuenta, la ronda se ha convertido en cinco chupitos de tequila uno detrás de otro. “No os olvidéis de la sal y el limón, de esa forma podréis tragaros mejor las páginas y páginas en las que no hago más que repetir una y otra vez la misma canción”. Y al principio todo son risas y exaltación de la amistad. Que si en realidad no está tan mal, que si la historia tiene su gracia, que si Kesey era un tipo cojonudo… pero a medida que las páginas van pasando, es inevitable el bajón etílico y empieza el verdadero problema: que si tu voz es demasiado estridente, que si tu prosa es demasiado rebuscada y ornamentada, que si lo único que quieres es venderme un libro de 467 páginas que fácilmente podrían reducirse a 150 y lamentablemente para ti a mí todo esto ya me está empezando a dar sueño…
¿El resultado?
Te despiertas una mañana (cierras el libro) con cierto embotamiento en el cerebro y alguna que otra laguna mental y de lo único que te alegras es de que lo único que has perdido esa noche sea un pendiente de ese par que tienes y tantísimo te gusta y un tiempo que nadie te va a devolver y podrías haber aprovechado en otra cosa sólo si hubieras sido lo suficientemente sensata como para haberte elegido un libro mucho más fino y de un autor con muchas menos pretensiones que Wolfe.
Así, a grandes rasgos, Ponche podría fácilmente resumirse en: chico americano de pueblo con una inteligencia y un carisma que se sale de lo normal empieza a tontear con el LSD y lo que empezó como una práctica individual se convierta es una especie de éxodo cuasi religioso dónde Kesey es el nuevo mesías y el ácido lisérgico el éxtasis de fe que te acerca a Dios y libera tu alma de la condenación de la carne y las leyes de la física. Pero claro, eso se cuenta en apenas cinco líneas de Word.
¿El resto?
Dios está en los pequeños detalles.
La personalidad de Kesey no es tan fascinante en sí misma sino en lo que es capaz de hacer a la de los demás. En las primeras páginas ya sabes que un tal Ken Kesey está a punto de salir de la cárcel, que ha sido un fugitivo de la justicia y que si ahora mismo va a salir del trullo es porque sus amigos han llegado, incluso, a hipotecar sus casas para poder pagar la fianza. Después de esto, por supuesto, no puedes evitar pensar en la gran persona que debe ser el tipo como para que tanta gente ponga en riesgo su propio hogar. En fin, ha estado prófugo antes, ¿por qué no iba a hacer lo mismo ahora? ¿De dónde sale toda esa confianza? ¿Esa fe ciega en él? Y claro, ahí viene la curiosidad, el propósito de Wolfe cuando sólo dice lo estrictamente necesario, la razón por la que vas a seguir leyendo el libro y conociendo a una fauna humana de lo más pintoresca.
Otro suceso también bastante reseñable del libro es el crossover con Los Ángeles del Infierno. Hunter Thompson fue mi primera opción. ¿Tíos enormes, sucios y violentos recorriéndose toda Norteamérica con una Harley entre sus piernas? ¿Quién podría resistirse a eso? Yo no, pero mi gozo se fue directo al fondo del pozo cuando me enteré que estaba descatalogadísimo en la editorial. Pero bueno, Wolfe me ha dado una ración de Ángeles del Infierno sudorosos y borrachos más que suficiente.
Incluso los indomables salvajes del infierno quedaron eclipsados por Kesey. La Honda, el lugar donde ahora vivían los Alegres Bromistas, quedó invadida por Harleys y tíos con barbas de meses y modales de la época del cromañón. Y aún así no hubo demasiado que lamentar. El LSD los unió a todos en hermandad y los invitados gozaron, además, de una mujer con un furor uterino un poco incontrolable.
«La fiesta de los Ángeles del Infierno aún duró dos días más y la policía no llegó a moverse de su sitio. Todo el mundo –Ángeles y Bromistas –disfrutó de un tiempo en paz, sin peleas ni cabezas rotas. Había habido una sesión de sexo múltiple con una chica, pero era ella quien se había prestado. Era su película.» (pag. 187)
Bendita ignorancia y calentón continuo que te hacía despreocuparte por completo de esas estúpidas y “nada importantes” enfermedades de transmisión sexual. Lo único que importaba era estar encima de la ola de ácido cuando te viniera un orgasmo y otro y otro y otro más.
En cuanto a la parte técnica, el estilo de Wolfe es demasiado recargado (le dijo la sartén al cazo), cosa que me gusta, pero llega a ser tan repetitivo que se hace cargante y a veces odioso. En las Notas del Autor al final del libro, Tom Wolfe aclara que lo hizo todo tan místico porque quería trasmitir las sensaciones que sentían todos los Bromistas cuando estaban en sintonía y me parece algo loable, las siete primeras veces. A partir de ahí, es abuso.
Una de las cosas más curiosas con las que me he topado es que Kesey nunca dio su aprobación a la visión de Wolfe, que consideraba superficial y ajena al espíritu de los hechos.
¿Recomendaría este libro a alguien?
Quizás. Sólo si esa persona no me cayera demasiado bien.
Y algo que siempre hago cuando doy mi (modesta) opinión sobre cualquier libro:
LO MEJOR: Furthur, el autobús hortera, que sólo de mirarlo debía conducir irremediablemente a la locura.
LO PEOR: Esos pobres niños revoloteando entre tanto loco y colgado. Ah, y esa película de más de cuarenta horas que grabaron en sus múltiples viajes en el autobús recorriéndose América. Eso sí que debía de ser algo intragable.
Leara
"El hombre de negro huía a través del desierto, y el pistolero iba en pos de él"




Sí, he caído. Yo que siempre había renegado de Stephen King...


"¿Ese tío raro? ¿El de IT? Odio las novelas de miedo..."


En realidad, no es que odie las novelas de miedo (tampoco es que haya leído muchas), pero era la típica excusa perfecta para librarme de El Rey. Tengo que admitir que sí que he visto varias películas suyas [no por nada tiene el récord guinness de más novelas adaptadas al cine], Carrie, Cujo, It, La Milla Verde, Cadena Perpetua... y películas sobre relatos raros que a mi tía le dio por comprarse una vez.


En fin, que sí, que yo era la primera en putearlo sin haberme leído nada suyo hasta que la semana pasada cayó en mis manos El Pistolero, el primer libro de la saga La Torre Oscura. Una colección que comenzó cuando él tenía 19 años y la ha acabado hace poco, como aquel que dice. Unos amigos me comentaron historias sobre personas moribundas que le mandaban cartas a Stephen pidiéndoles por favor que le contaran cómo demonios acababa la historia... y ¡qué demonios! Me entró curiosidad. Así que la comencé la semana pasada y OH DIOS!! Sí que lo comencé.


EL PISTOLERO
Roland Deschain de Gilead, el último pistolero que queda con vida va persiguiendo a través del desierto al enigmático Hombre de Negro. Algo lo impulsa a seguirlo. Quiere respuestas que sólo podrá encontrar en la Torre Oscura y a la que sólo podrá llegar a través de Walter O'Dim, el Hombre de Negro.
En su camino, se encuentra con demonios ninfómanos, niños que sobreviven en medio del desierto, un cuervo parlanchín y quijadas que previenen contra la malasuerte. ¿Suena bien? ¿Mal? Yo he salido bastante contenta de la experiencia.
El maestro King (porque sí, porque ahora para mí es el maestro King) sabe combinar a la perfección suspense y acción.
Roland es un completo antihéroe. No es altruista, no es amoroso, no sientes pena alguna por él... Vamos, por lo que he leído por ahí un personaje made in King completamente. Tampoco falta en la historia el típico niño extraño y, aunque esta vez la acción no se desarrolla en Maine, merece mucho la pena leerla.
LO MEJOR: El hombre de negro y sus bailes raros para despertar a los muertos. Y quizás también los demonios súcubos ávidos de sexo que Stephen no puede dejar pasar por alto.
LO PEOR: Las muchas preguntas que despierta y las pocas respuestas que da.


Leara
"Y así es como el león se enamoró de la oveja"
Un león que come hierba... porque vaya.

¿Laura dedicándole una entrada de su blog a Crepúsculo?
¿Qué ocurre aquí?
¿Se ha vuelto loca?
¿Ha llegado el Apocalipsis?
¿Le han practicado una lobotomía?

No. nada de eso, pero entiendo perfectamente que cualquiera que me conozco y que lea el título de mi entrada pueda pensar todo lo anterior. Paciencia. Si seguís leyendo lo comprenderéis. Voy a analizar objetivamente esta... ¿saga? (a falta de una palabra mejor) o al menos voy a intentarlo.

No hay nada, absolutamente NADA, que me de más coraje que estar hablando con alguien y que surja la típica pregunta de: "¿Te gusta leer?. Me encanta. ¿Ah sí? ¿Y cuál es tu libro favorito?. Sin duda Crepúsculo". Yo creo que si el sangrado de oídos espontáneo por aberraciones pudiera darse, en todos esos momentos moriría desangrada. ¿Cuánto tiempo hace que salió Crepúsculo? ¿4? ¿5 años? ¿Qué pasa? ¿Qué antes de eso no existían más libros?

En mi más modesta opinión, a Stephanie Meyer no hay por donde pillarla. Se ha forrado a base de machismo, estupidez y debilidad femenina. ¿Desde cuando que un tío que no conoces y que te ha estado puteando durante semana se mete en tu cuarto y te ve dormir sin que tú lo sepas es romántico? Porque para mí, eso es acoso. ¿Por qué parece que la vida se acaba sólo porque te deja tu novio? ¿Es que acaso a Bella Swan es a la única "mujer" que le ha dejado un tío? ¿Por qué Meyer hace gala de su amplitud de vocabulario describiendo a su personaje estrella como un "ángel vengador" unas diez veces en menos de tres hojas?

La historia es más simple que el mecanismo de un chupete. Vampiro de unos tropecientos años, guapo, perfecto y más plano que una hoja que se enamora de una emogirl creada por la escritora para cumplir sus fantasías de reprimida de 40 años a través de su personaje literario.

Bella Swan acaba de mudarse con su padre a un lugar que no es La Mancha pero de cuyo nombre no quiero ni acordarme (Ah, sí... Forks... ¿Tenedores?) y allí conoce a Edward Cullen, vampiro, belleza y acosador. Menudo curriculúm ¿eh? El amor entre ambos es imposible... pobrecitos, ella es una humana calentorra que no puede "enfriarse" porque como Edward deje volar sus pasiones más ocultas se la carga. FIN.

Sí, ese es todo el argumento. Hombres lobos, familia Cullen, James, Victoria y demás farfolla son solo excusas mal llevadas que la autora utiliza para llenar páginas y páginas sin sentido ni calidad literaria alguna, para así forrarse corrompiendo y estupidizando (eso existe?) la mente de los jóvenes y no tan jóvenes que no estaban preparados para afrontar este choque publicitario.

LO MEJOR: o mejor dicho, lo único bueno: El personaje de Leah. Un personaje que Meyer maltrata y la hace parecer una imbécil sólo porque no tiene un hombre a su lado. Ò__ó. Sí, mamá Meyer y su arcaica educación católica apostólica y romana. El mensaje que yo saco de todo esto es: "Si quieres ser una mujer completa, pon un hombre en tu vida". Un poco triste la verdad.

LO PEOR: Todo lo demás. Edward, BELLA, Reneesme... y los millones que se está embolsando por esta bazofia.

Y después de quedarme como perro al que le quitan pulgas, espero los tomates, horcas, guadañas y demás armas puntiagudas que los fanáticos de Crepúsculo quieran lanzarme. Menos mal que mi blog no lo lee demasiada gente. Estaré más que encantada de discutir mi opinión con cualquiera que se preste a ello.

Fangirls (e includo fangirls masculinos) abstenerse de mandarme al diablo por lo que he escrito aquí. Mi blog, mi LEY.

He dicho.

Leara
Hace unos meses, en octubre, me fui de viaje con unos amigos a Londres. ¿Qué os puedo decir de la ciudad que no os hayan dicho ya? Es simplemente alucinante, pero en fin, eso no es lo que quería deciros.




Mi maleta, ya de por sí llena de cosas, se vino con un sobrepeso de unos 3 kilos. Y diréis... ¿qué demonios traía esta niña? ¿Camisetas? ¿Tazas? ¿Cosas de Harrod's? Pues sí, traía todo eso y además un montón de libros que, sospecho, fueron la causa de que mi maleta casi no se pudiera cerrar. Todos los libros eran prácticamente del mismo autor: Terry Pratchett. Mi modelo, mi amor... mi DIOS.




Todo lo que este... (debería llamarlo "hombre"?)... escribe, tiene lugar en el Mundodisco. Un planeta plano que vaga por el espacio sobre una tortuga gigante, La gran A'tuin. Brujas cuya magia reside en la cabezología, enanos de dos metros de alto, magos que estudian en la Universidad Invisible, bibliotecarios que prefieren ser orangutanes que humanos e incluso la mismísima Muerte, un esqueleto con guadaña que ama a los gatitos y al curry... suelen ser los protagonistas de estas historias. La mayoría, en cuanto lo tienen en las manos, piensan que es una tontería, "Cuentos para niños"... pero cada novela del Mundodisco es muchísimo más. Es una crítica social a nuestro mundo en clave de humor negro y agudo.
WINTERSMITH

Wintersmith es la tercera historia que involucra a Tiffany Aching y a los Wee free Men (enanos azules y pelirrojos a los que solo les gusta beber y liar el taco).

Como casi siempre me suele pasar cuando leo un libro de Terry en público, esta vez fue en el autobús, me dio por soltar una carcajada que todo el mundo se me quedó mirando y pasé uno de los momentos más vergonzosos de mi vida.

La historia es simple: Tiffany, aprendiz de bruja, cometió la estupidez de bailar en el ritual de la primavera con el Wintersmith (algo así como el espíritu del Invierno), convirtiéndose así ella, en la representación de la Primavera. El invierno, que en su vida había tenido contacto con una mujer, se enamora de ella y empieza a obsesionarse con ella. Le manda copitos de nieve con su cara, icebergs que se parecen a ella, canta en el viento y susurra su nombre... Muy romántico todo, ¿verdad? Sí, puede que sí. Si no fuera porque el ganado está empezando a morir de hambre y los pueblerinos ya no pueden soportar el frío.

Aunque parezca arriesgado y repetitivo, el libro nos muestra claramente el comportamiento masculino en cuanto a una relación afectiva se refiera y cómo la gente cree a piesjuntillas lo que quiere creer. 100% recomendable.

LO MEJOR: La presencia de Yaya Ceravieja y Tata Ogg, dos de mis personajes favoritos de la colección y los Wee Free Men.

LO PEOR: Nada. Todo es genial.





Leara
JANE EYRE

"Prejudices, it is well known, are most difficult to eradicate from the heart whose soil has never been loosened or fertilised by education: they grow there, firm as weeds among stones."


Charlotte Bronte, Jane Eyre


Lo primero que pensé en cuanto terminé la última página fue: ¡Dios Mío! ¿Cómo no he leído esto antes?"

La historia, a primera vista, puede ser algo sencilla: una huérfana de padres criada por una tía política que la odia y sólo la ve como una niña contestona y salvaje, a la que internan en un colegio muy estricto y católico para señoritas y que más tarde se enamora del patrón que la contrata como institutriz.
Eso es, a GRANDÍSIMOS rasgos. Con esta novela, Charlotte Brönte fue capaz de crear una obra literaria que (para mi gusto) debería ser de lectura obligada en cada escuela del globo. Me da mucha vergüenza decir que la he leído a mis 20 años y no a los 13 como debería haber hecho. Es tal la riqueza literaria, la sensación más que orgásmica que sentí leyéndola que la odió porque terminaba.
La historia de amor entre Jane y Rochester es sublime. Nada de las vulgaridades que se pueden encontrar en el 90% de los libros que salen ahora al mercado. No hay absolutamente nada explícito, todo debe intuirse. Edward Rochester es un hombre atormentado, de 40 años, al que la vida no le ha tratado nada bien. Es brusco, antipático, marimandón... pero esas miradas de reojo, ese constante "Señorita Eyre, venga a pasear conmigo", le hacen irresistible. Quiere dejar de sentirse como un monstruo, quiere ser bueno, puro... y sabe que sólo lo conseguirá si está con Jane.
Comencé a leer esta novela un poco reticente con Rochester. Ya me había llevado un chasco enorme con Heathcliff y me temía que las hermanas Brönte tuvieran el mismo apego a los personajes masculinos tormentosos y sin remedio. Como todo el mundo, comencé a leer "Cumbres borrascosas" apiadándome de Heathcliff y creyendo que al final se haría bueno por amor....
... Sí, el chasco fue enorme.
Pero no. Rochester desde el principio es muy diferente y no se puede hacer más que amarlo a él y a la pequeña Eyre.
LO MEJOR: Los diálogos entre Jane eyre y Rochester. Ricos, filosóficos, directos, fuertes.
LO PEOR: Que la novela acabara y no durara para siempre.
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Hace poco también me enteré que en 2006 la BBC hizo una miniserie de Jane Eyre que me han comentado que es muy fiel al libro. Dejo un pequeño trailer que he encontrado por ahí y ya os contaré.